Información adicional

Destino: Matanzas
Categoría: -
Zonificación: Urbano
Valor Social: -
Estructura Arquitectónica: -

Museo de la Ruta de los Esclavos

El Museo de La Ruta del Esclavo es visitado por turistas cubanos y extranjeros, que apasionados por la Historia, recorren las salas del museo, sede del proyecto homónimo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
En 1993, la Conferencia General de la UNESCO, a propuesta de Haití y los países africanos, aprobó la ejecución del Proyecto "La Ruta del Esclavo”. La idea comenzó oficialmente en 1994, con el firme propósito de dar mayor visibilidad al fenómeno de la Trata de esclavos.
La institución, única de su tipo en Cuba y ubicada en la ciudad de Matanzas, tiene su sede en el antiguo Castillo de San Severino, fortaleza militar de aires renacentistas construida en las márgenes de la bahía. En este sitio se rememora la impronta que dejaron en nuestra memoria histórica aquellos seres que fueron violentamente arrancados de sus tierras y convertidos en esclavos, como mano de obra barata.

Cuenta con cuatro salas: la Casa del comendador, Presentación arqueológica, de la esclavitud y de los Orishas. En ellas, los visitantes pueden conocer el dolor de la esclavitud y la trata trasatlántica, representado en más de 800 piezas, como instrumentos de castigo, documentos y reproducciones de vestuario religioso.

Por medio de ilustraciones y textos, podrá conocer del calimbo, una práctica que consistía en marcar a los esclavos con un hierro candente para identificarlos como propiedad del comprador, con una letra u otro signo cualquiera en los mercados de esclavos.

La institución exhibe, además, instrumentos musicales, fotografías, pertenencias del patriota Juan Gualberto Gómez, y recursos didácticos que brindan información al visitante sobre la economía de plantación.

En la otrora residencia del Comendador se encuentran las salas de la esclavitud y la de los Orishas. En esta se recrean las deidades del panteón afrocubano, así como la rica y diversa religiosidad africana, muy arraigadas en la religiosidad popular, resultado de la mezcla, para siempre, con el resto de los componentes culturales que conforman lo cubano.